jueves, 15 de octubre de 2009

El Duende Del Amor De Los Pilagá


Leyenda: Gosacait,
Que el árbol ha sido motivo de rituales y leyendas lo dice América que está poblada de ellos. No existe árbol originario que no tenga un mito o una leyenda que de cuenta de su origen o floración. Así encontramos entre los Pilagá, aborígenes que habitaron la llanura chaqueña un bello relato que cuenta sobre el Árbol Sagrado del Amor, árbol que nosotros conocemos como “Palo Santo”. Este se distingue en el monte por lo verdoso de su tronco y el rico aroma que despide cuando se corta una rama o se enciende fuego con sus leños. Dicen los Pilagá que en este árbol habita el Duende del Amor, Gosacaít, dios bienhechor y guardián del puro sentimiento. Con sus hojas las quetenlok, muchachas sin compromisos hacen el kotaíki, un amuleto para el amor. El mismo consiste en una bolsita hecha con cuero de anta que se cierra con hilo de cháguar del cual se cuelga al cuello y donde se guardan hojitas de este árbol. La importancia que dan a Gosacaít se observa en el ritual con que sellan la alianza de compromiso las jóvenes parejas Pilagá.
Cuando una quetenlok elige su pareja, lleva al elegido monte adentro al lugar donde ella ha encontrado una plantita tierna de palo santo. Ante ella la muchacha le confiesa su amor y le entrega la “kotaiki” que el se cuelga al cuello tocando su corazón. Es el símbolo de fidelidad y protección, la que ella lo preservará de “Davicho” el espíritu contrario del amor que siempre anda rondando a las parejas buscando destruir el sentimiento que los une. Desde la entrega de la kotaíki son novios formales y se deben fidelidad, pacto que sólo la muerte podrá romper. La alianza se guarda en secreto hasta el momento de la ceremonia en la cual quedarán reconocidos socialmente como pareja.
A partir de ese momento la plantita de Palo Santo es el altar donde la pareja va a ofrendar a Gosacaít. La muchacha la riega y le deja ofrendas de coca al Duende, y el muchacho la cuida, saca las malezas a su alrededor y la cubre con ramas si el sol amenaza con dañarla, y de a poco llena su kotaíki con las hojitas.

2 comentarios:

  1. Que hermosísima Historia!!!!...a mi todo este tipo de relatos me dejan con mucha ternura en el alma.
    Besitos.
    Buen fin de semana.

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  2. Holaaaaa!!!
    Me encantó!!! Aunque sea una leyenda deberíamos aprender de ella. Y tomar la enseñanza de brindar culto a l amor. Que muchas veces damos por sentado. Y descuidamos.
    No hay que olvidar que el amor... hay q cuidarlo y disfrutarlo, tal cual una plantita!!!

    Besos. Buen finde.. voy a pasar seguido :)

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